jueves, 7 de mayo de 2009

CREACIÓN DE UN NUEVO OCÉANO


MADRID.- Un grupo de geólogos ha sido testigo del posible nacimiento de una futura cuenca oceánica en Etiopía, en pleno continente africano. Los investigadores han observado una fisura de 60 kilómetros de largo en el desierto de Araf, al norte del país, aunque tardará un millón de años en convertirse en todo un océano como los que conocemos en la actualidad.

La fisura, de cuatro metros de ancho, se formó en apenas tres semanas tras un pequeño terremoto ocurrido el 14 de septiembre pasado en Boina, una región desértica unos 1.000 kilómetros al noroeste de la capital etíope. Según Dereje Ayalew, directora del equipo científico, los investigadores fueron testigos privilegiados del nacimiento de una cuenca oceánica. "Esto no tiene precedentes en la historia de la ciencia, porque geológicamente vemos la fisura después de que sucede. Pero aquí estamos observando el fenómeno", señaló.

Los científicos, de EEUU, Francia, Reino Unido, Italia e Etiopía, se encontraban en la zona, donde llevan a cabo el Experimento Geofísico Litosférico de Afar, en el que participan universidades como la de Royal Holloway, Leicester, Leeds y Addis Abeba. Los técnicos utilizan instrumentos de gran sensibilidad para estudiar lo que sucede en las profundidades del subsuelo, con las que detectaron la brecha.
Según los científicos, la fisura es sólo "el comienzo de un proceso muy lento y prolongado", al cabo del cual, dentro de un millón de años, la parte oriental de Etiopía, la más cercana al llamado 'cuerno' de África, se separará del continente y aparecerá un mar en el espacio entre ambas zonas. A día de hoy, el desierto de Afar se está separando del continente a razón de dos centímetros por año.

Un proceso similar al detectado ahora es el que, hace millones de años, provocó la formación del Atlántico o el Mediterráneo, cuando se disgregaron los continentes. De hecho, esos movimientos siguen produciéndose hoy en día. América del Norte y Europa se siguen moviendo en direcciones opuestas, a una velocidad comparable a la del crecimiento de las uñas de los dedos.
Durante muchos años, los científicos han visto en esta región de África una depresión inhóspita donde se dan elementos geológicos similares a los que provocaron el nacimiento de océanos hace millones de años. Pero la detección de una fisura casi en tiempo real nunca se había producido antes. Comenzó con un gran terremoto y siguió durante unas horas con una sucesión de temblores moderados. Tras el seísmo hubo una erupción que lanzó al exterior ceniza, y luego se formaron varias grietas.

Los expertos sostienen que la corteza bajo el desierto de Afar se está convirtiendo en algo similar a la corteza del Mar Rojo. "Una vez que se forme la corteza habrá agua, porque es una zona baja, y el agua migrará desde el Mar Rojo y el Golfo de Adén, por lo que se convertirá en una cuenca", señaló Ayalew.





OPINIÓN:
Estamos siendo testigos de la formación de un nuevo océano, el sexto. Ante nuestras propias narices, y poco a poco, la corteza terrestre mantiene la tensión descendente en la cuenca del Desierto del Afar,una de las regiones más inhóspitas del planeta, a caballo entre Etiopía, Eritrea y Somalia. Hace algunos años el geógrafo belga Aaron Tazieff comenzó con las mediciones en el Erta Aleh, casi en erupción permanente, y trazó una malla de testigos láser para medir con precisión la apertura de la dorsal, que afortunadamente es la primera dorsal que puede ser estudiada bajo el implacable sol del desierto. La grieta abierta ya llega a medir ocho metros de ancha en algunos lugares, lo que nos da idea de su constante actividad. El basalto ya está presente en sus fondos, y se pueden contemplar fosas de más de cien metros de profundidad. Toda la zona está, por supuesto, bajo el nivel del mar, y solo unas pequeñas elevaciones impiden que lentamente el Mar Rojo, venga a ocupar lo que en un futuro va a ser su casa habitual. El tiempo geológico es distinto del tiempo humano, y lo que para la Tierra parece inminente, tendremos que aguardar unos diez millones de años para que en una de las zonas más duras del planeta se abra un maravilloso océano.

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